my_own_wonderland

Tuesday, February 08, 2005

A lapiz blanco sobre papel negro.


A lapiz blanco sobre papel negro.

No les ha pasado que de repente las cosas pasan frente a sus ojos, hablan sus labios y aunque disminuye la energía y gastan el reloj.. simplemente no sienten "algo" al final del dia que les diga que lo vivieron?. Alguna vez han de haber pensado lo anterior, y sino, dense una idea. Este ha sido mi caso en los pasados dos dias.

Ayer, en una conversacion, llegue a la conclusion de que nosotros somos nuestros recuerdos, no por aferrarnos a ellos, sino por que el recuerdo que mantenemos de nuestras pasadas experiencias que marca nuestra persona en este presente y nos direcciona enun futuro que tratamos controlar. Con el paso de los años, me he percatado de que los años me parecen mas cortos y sin embargo antes de año nuevo me doy cuenta de que he hecho demasiadas cosas durante el año. No obstante, al comenzar enero, esos recuerdos ya no son parte de un "presente" relativo, sino que de nuevo estamos comenzando a planear, o a dejarnos llevar por los sucesos y personas. Realmente no es mi intencion sonar nostalgica, por que no es ese el sentimiento que experimento, sino como dije antes, mi caso es hoy el de la ausencia de un sentimiento, pues me niego a pensar en sentir indiferencia. Si lo hay, -sentimiento- es uno confuso, no se bien respecto a que.

Con los indicios de un insomnio que como acostumbra, piensa jugar de nuevo esta noche con mi mente y persona, dejo la curiosidad de lado y evito comenzar a cuestionarme de donde es que viene esta "necesidad" que me encuentro experimentando de escribir, no por pasatiempo o pasión literaria, sino por un medio de expresión de algo que simplemente no puedo utilizar en una conversación en este preciso momento. No se trata de la ausencia de oidos ajenos, sino de preferir los mios.

Ya no hay nostalgia, contrario al inicio del invierno. Tampoco melancolía, despecho, rechazo, negación, pesimismo u otro sentimiento que considero "dañino". En mi interior, siguen habitando alegria, optimismo, entusiasmo, creatividad y deseo, mas la confusión de la que hablé no permite compartirlo, ni algunas circunstancias permiten hacerlo como me gusta hacerlo.

En este recorrido de insomnios, he pasado de escribir cuentos, uno que otro poema, dibujar rayas de colores, inventar tonos en el teclado y tomar fotografías -entre otras cosas- una y otra vez, encontr►ndome actualmente dibujando a lapiz blanco sobre papel negro. Van 3 dibujos... siempre una mujer.

Contrariamente a lo que alguien pueda pensar por ahi de mis preferencias, no dibujo ni recorto fotografias de mujeres por ellas mismas, sino por lo que representa la imagen proyectada, quiza por lo que puedo identificar de mi. En ese momento, mientras trato de capturar los toques de luz mendiante mis trazos de lapiz blanco, no existe un mundo fuera de mí más allá del que necesito para dedicarme a ese momento. No obstante, no lo he olvidado, en mi conciencia estan actividades, en mis emociones las personas, en mi persona muchas otras cosas... y entonces mi atencion se aleja de los trazos y en mi mano el lápiz blanco danza sin límites, el movimiento de la realidad no me afecta y mis recuerdos crean un mundo nuevo para mis sentimientos. Ya no importa la confusion, el lápiz blanco se detiene, y tal como cuando a un niño le invade el sueño luego de escuchar una historia maravillosa... el insomnio es vencido. Si me disculpan, me dispongo a dormir.

atte

kenu

Tuesday, January 18, 2005

entre gringos y chilangos



Hace ya alrededor de una hora, estaba en el cuarto de junto viendo una pelicula de disney que tiene varios capitulos de Goofy. Mi hermano y yo nos estabamos riendo un poco de que en uno de los capítulos, este personaje es un turista gringo que viene a México y lo ponen a torear. El origen de nuestras rissas y pláticas no fueron tanto las acciones de Goofy -bueno, al menos no completamente- sino el como nos representan los mentados gringos. Figúrense esta escena: un desierto árido con una carretera apenas visible porque no hay ningún nopal que lo atraviese, y una construccion cuadrada pintada de blanco que dice "cerveza" junto a la carretera, y repleta de mexicanos morenos, chaparritos, con zarape, sombrerote estilo VIVA MEXICO y todas las doñas con falda blanca al piso cargando un niño.

En este momento me recordó mi hermano la película de Traffic, donde todas las escenas en San Diego se ven en tonos azulados mientras las de Tijuana muestran una falta de director de cámara, mostrando un clima completamente árido, con polvo y en un tono amarillento que menosprecia la vida en esta ciudad. No es la primera vez que vimos esta diferencia, ni sera la última. Como les decía, en la caricatura, Goofy llegaba a la capital -lo cual es una falta de cultura del gringo, ya que la ciudad de Mexico tiene muy bellas y altas construcciones de la época de la colonia- y, sin sorprendernos, acompañaron estos dibujos de un toreo en el centro de un pueblo con la musica clasica mexicana: un flamenco. Todavia en la pelicula de El Zorro, con toda la influencia española, los criollos y fiestas en haciendas, es aceptable que toquen esta música como parte de la cultura, aunque creo que el gringo no tiene una idea muy clara de la cultura mexicana.

Por otro lado, regresando a goofy, hasta eso me di cuenta que respetaron la imagen del tipico gringo. Ahi tienen a goofy, papando moscas mientras maneja -o sea, turisteando como buen gringo fuera de su tierra- y se topa con un toro sentado que le bloquea la carretera, asi que se baja del carro a moverlo. Ahora bien, para este gringo tan goofy, todos son vacas, asi que no tiene ningun cuidado, y de suerte, logra escaparse para la sorpresa de todos los mexicanos que se salieron de la taberna a ver el espectaculo -claro, no sin gritarle bruto, imbecil y tarado al pobre gringo-. Es por esta representacion de goofy que, despues de todo, la caricatura no estaba tan lejos de lo real. No lo digo porque los chilangos sean como los dibujaron ni que los gringos sean todos despreocupados y medio lelitos, sino porque ejemplifica muy bien dos estereotipos.. o arquetipos diria la profe de lite, y lo hace de una manera comica. Eso era a lo que queria llegar creo, no para criticar a los estereotipos como preconceptos en tok, sino para ... bueno, para mostrarles a los estereotipos como algo comico a pesar de que no son verdad en su totalidad ni pueden aplicarse a todo.

El estereotipo del chilango -sin ofender a sammy-, aunque los norteños no queramos, desde la perspectiva del gringo, lo comparten todos los mexicanos. Prefiero no ahondar en otro tema, asi que simplemente termino por decir que la idea de tomarme una foto en el centro sobre un burro pintado de zebra con un gorro de VIVA MEXICO no suena tan ridicula, sino que ahora la considero divertida. No hace mucho tiempo, llegando al aeropuerto de Londres, me lamentaba con pablo, mientras cantabamos a gritos Cielito Lindo para anunciar la llegada de mexicanos -aunque un 98% de las personas presentes no hablaran español- , por no haber llevado estos sombreros grandes como sombrillas que tuvieran grabado el tipico "VIVA MEXICO", y desde entonces prometi que la proxima vez que saliera de norteamerica llevaria uno al llegar al aeropuerto.

kenu

La escena de las Camelias Blancas



La noche anterior a la presente, cansada de leer recursos literarios e identificar las características del estilo del autor en lugar de una simple historia narrada, dejé de lado el libro de “Crónica de una Muerte Anunciada” para disponerme a pensar, como buen BI, una excusa que darle a mi conciencia para no seguirle a la monografia. Si hay dios, él sabe muy bien que en realidad no termine haciendo nada, como muchas otras veces, sólo esta vez, con el olor del cloro con el que habíamos estado limpiando toda la casa por ocurrencia de mi madre, me fue imposible dormir y terminé por observar detenidamente aquello que sobresalía de la puerta entreabierta de su armario.

Comenzando por la parte inferior, un par de zapatos negros y una sandalia solitaria se dejaban ver, aunque sobre ellas destacaba una caja guinda con negro en la que alguna vez se vendió un perfume. Me quedé un par de segundos más observando la caja, pues es mía y mi madre debió haberme dicho varias veces que me la llevara a mi cuarto, cosa que no hice hasta hace un par de horas. Después, mis ojos trataron de adivinar lo que se encontraba cubierto por una gran bolsa de plástico de esas en las que le envuelven a uno la ropa cuando la manda a la limpiaduría, no por tanto por la falta de ganas de lavarla uno, sino por la creencia heredada de que cierta ropa debe mandarse a la limpiaduría porque, de lo contrario, se arruina. Eso pensaba yo de niña hasta que leí en la etiqueta de uno de esos trajes de oficina la frase “lavarse en seco”, y entonces comprendí a lo que se referia mi madre con aquello de que la lavadora convencional terminaría por arruinarlos. En fin, volviendo a mi inspección del armario, debajo de estas cubiertas plásticas sólo pude distinguir algunos colores y una camisa blanca con rayas azules que no alcanzo cobijo. Ahora que lo recuerdo, tampoco la chamarra roja preferida de mi madre tenía cubierta plastica, no porque le hicieran falta, sino porque le gusta tanto ponérsela que aunque sepa que no lo hará por un par de días le gusta tenerla “a la mano”.

Un vestido largo con flores me llamó la atencion, hace mucho tiempo que no se lo veo puesto a mi madre, y eso es porque ahora entre oficina, idas al café y su vida cotidiana ha cambiado su estilo conforme su vida lo ha hecho, tal como lo hacen otras tantas conforme la moda “evoluciona”.

En la parte superior, además de varias cajas de contabilidad y algunos papeles escolares de mis hermanos, se encontraba una pequeña colección de libros de mi madre. La mayoria de ellos son de un curso que tomó de Reiki, algunos contienen obras literarias que ella gusta de leer, y algunos otros aún esperaban que alguien se aventure en su propio país de las maravillas.

Es aquí donde mi inspección terminó: justo cuando leí “La Dama de las Camelias” dos veces seguidas, pues un libro lo compré yo y otra mi madre por recomendación, y nunca pensamos en consultarlo con la otra. Tomé el libro no tanto por la afición a leer sino por el deseo que me inspiró el examinar “Crónica…” a tal punto que no pude disfrutar la historia. Me parecía imposible pensar que un autor al escribir tiene los recursos literarios en mente y se plantea la estrategia que nosotros argumentamos en los comentarios de texto... de hecho, es algo que aún no concibo. Una novela esta para ser leída, y su lectura ofrece aquello que el lector busca o encuentra; se disfruta. No obstante, no es este el caso para los alumnos BI y las obras que se nos obliga a leer. Lo digo asi porque la lectura que les damos a cada una -desde “El Señor de las Moscas” hasta “Aura” o “Las Batallas en el Desierto”- no nos da la libertad de entrar como Alicia buscando el conejo blanco, sino que más que una historia, analizamos en su narracion los recursos y el estilo del autor tratando de encontrar el propósito que este pudo haber tenido al escribir.

Es por esta razon que inspeccioné el armario hasta dar con la colección de libros de mi madre, pero no por la que me senté a leer “La Dama de las Camelias”. El titulo, en lugar de invitarme a un mundo nuevo, me trajo un ligero recuerdo de la secundaria, cuando la profesora de Español nos dio una serie de fragmentos de las que ella consideraba “obras literarias ejemplares de la época a la que correspondieron”. La verdad es que no recuerdo mucho, vagamente puedo decir que Alejandro Dumas escribió “El Conde de Montecristo”, y que cuando salió la película pude reconocer la escena que habia leído. Del mismo modo fue que al leer “La Dama de las Camelias’, una escena donde el narrador visita una tumba cubierta de camelias blancas vino a mi mente, y fue por este preciado recuerdo que tomé el libro. Hasta entonces pude unir otra pieza del rompecabezas, y recordé que Alejandro Dumas hijo tambien era uno de esos autores de “obras literarias ejemplares de la época a la que correspondieron”.

Para no hacerles esto mucho más largo todavía, comencé a leer y la narración me aburrió un poco, pero mi deseo de encontrar la escena que recordaba era más fuerte y continué la lectura. Uno o dos capítulos más tarde, el nombre de un personaje me avisó que la escena que buscaba no estaba muy lejos, pero para entonces, el olor a cloro me causaba un ligero pero molesto dolor de cabeza. Para mi suerte, fue en ese momento que comencé a leer palabras que reconoció mi memoria. Entonces recuperé aquellas imágenes perdidas que aparecieron fugaces en mi esfuerzo por recordar la historia cuando abrí el libro, y se juntaron una con otra como se juntan 24 imágenes por segundo en el rodaje de una pelicula del cine. No sé si lo puedan entender, pero fue algo así como cuando uno se queda medio dormido en literatura mientras la profesora Hinojosa lee, y de pronto comienza a soñar con la escena que su voz describe. Irónicamente, ahora que lo recuerdo, esto que les acabo de decir me sucedió durante la lectura de “Crónica…”, sin embargo, mientras leía por segunda vez la escena de “La Dama de las Camelias”, me dio la misma impresión que tuve cuando no pude identificar el momento preciso en el que Alicia esta despierta y comienza a soñar con el País de las Maravillas.

Es por esto que considero que para nosotros existen dos tipos de lectura: la obligada y la disfrutada. No quiero hacerles pensar que menosprecio las obras que hemos analizado ni mucho menos su análisis, porque no lo hago. De hecho, “El Perfume”, “El Señor de las Moscas”, “Crónica…” y “El Extranjero” son obras que me gustaron y alguna vez he vuelto a leer por gusto propio. Lo que quise decir es que dicho análisis, y nuestra predisposición a él, es lo que hace su lectura distinta. En cambio, cuando no existe una relacion entre la palabra “tarea” y la obra que leemos, entonces tenemos una libertad inexplicable que nos permite disfrutar la lectura.

Esto fue lo que descubrí cuando deje el libro de “La Dama de las Camelias” sobre el buró junto a la cama, ya rendida al molesto dolor punzante que decidí curar con el sueño. Aún no he terminado de leerla, pero me debe esperar hasta que terminen las grabaciones, y mañana deberé de nuevo abrir “Crónica…” para extraer la escencia de todas mis notas, con el fin de preparar mi grabación para el jueves. No creo que este escrito haya aportado mucho a su cultura intelectual, pero espero al menos los haya entretenido mejor que estar sentado frente al monitor oyendo la música que oyen siempre mientras buscan una excusa para no hacer nada BI que además deje a su conciencia tranquila.

Atte.

kenu

Pd> para aquellos que encuentren tiempo libre.. o que se designen unas horas diarias de libertad... leer es un pasatiempo mas relajante que la television... se los dice alguien que paso este fin de semana sin cable de internet y tv porque un troque de altura considerable paso por aqui y nos dejo a todos los vecinos sin estas comodidades que ahora consideramos cotidianas.

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